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Objetivos · 5 min de lectura · Actualizado 2026-08-15

Aprobar el plan de cada agente

Qué va a hacer, a cuánta gente alcanza y hasta dónde puede llegar.

Con la entrevista terminada, RunOp decide quién persigue el objetivo. Mira los agentes que ya tienes, reutiliza los que sirven y propone crear los que falten.

Ese plan no arranca solo. Lo apruebas tú, y agente por agente.

Por qué uno a uno

Porque no todos merecen el mismo escrutinio. Un agente que solo lee datos y te prepara un resumen no es lo mismo que uno que va a escribirle a tus clientes ofreciendo descuentos. Aprobar el bloque entero te obligaría a tragarte el segundo para dejar trabajar al primero.

Lo que dice cada plan

SIN APROBAR   captador_storage
Sale a buscar a los que pidieron precio y no volvieron
[por crear] [habla con externos] [le falta contacts]

  · Buscar en el CRM quién pidió precio en julio y no volvió
  · Escribirles y agendar visita

A QUIÉNES     los 14 que pidieron precio en julio y no volvieron
              por WhatsApp · una vez, y un recordatorio a los 3 días

HASTA DÓNDE PUEDE LLEGAR
Primer mes al 50%. Nada por debajo sin preguntar.

«A quiénes» lleva el número a propósito. No es lo mismo escribirle a tres personas que a doscientas, y esa cifra es la que decide tu respuesta.

«Hasta dónde» es lo que de verdad decides

Un descuento, un plazo o un precio son tuyos, no del agente. Y una vez ofrecidos, no se recogen.

Por eso ese campo va resaltado incluso cuando está vacío: «nada — no ofrece descuentos, plazos ni promesas» también es información que necesitas ver antes de aprobar.

Puedes corregirlo en el mismo momento de aprobar. Al pulsar «Revisar y aprobar» se abre el campo: si el agente propone un 20% y tú quieres 10%, lo escribes ahí. Mandarte a otra pantalla para bajar un número acabaría en que apruebas el que venía.

Si el plan no dice lo suficiente, no hay botón

Cuando a un plan le falta lo mínimo para juzgarlo —qué va a hacer en pasos, a cuánta gente alcanza— el botón de aprobar no aparece. En su lugar sale qué falta y un botón para pedirle a RunOp que lo complete.

Enseñarte un botón sobre un plan que no puedes leer sería pedirte que firmes a ciegas.

Aprobar es arrancar

Al aprobar a un agente pasan dos cosas, en el momento:

Si no existe, se crea. Su ficha aprobada es el contrato: el papel, los límites y los «nunca» que leíste se escriben dentro de sus instrucciones, con esas palabras. Sus herramientas salen de lo que su trabajo pide — uno que diseña recibe generación de imágenes; uno que registra clientes, el CRM. El aviso te dice qué se le dio.

Y se le programa su horario. El ritmo que quedó en la ficha se convierte en una tarea recurrente: el agente se despierta solo, hace su pasada y registra su avance. Sin ficha de ritmo, el horario depende de a quién toca su trabajo: los que contactan gente trabajan entre semana y de día —nadie prospecta en sábado—, y los de trabajo interno (crear una marca, ordenar datos) trabajan todos los días, porque no molestan a nadie y descansar solo retrasaría el objetivo. El horario aparece en Programadas y ahí lo puedes cambiar.

Por eso la ficha importa tanto: no estás aprobando una idea, estás firmando el contrato con el que ese agente va a trabajar cada día.

Detenerlo apaga su horario. Y pausar o cancelar el objetivo apaga el de todo el equipo — un objetivo en pausa cuyos agentes siguen levantándose cada mañana no estaría en pausa de verdad.

¿Te resolvió la duda?