Detener un agente sin dejar a nadie colgado
La diferencia entre pausar, bloquear el objetivo y parar en seco.
Hay cuatro formas de frenar, y no hacen lo mismo. Elegir mal la que no es puede dejar a un cliente hablando solo.
Detener un agente
El botón normal. Significa «no empieces nada nuevo», no «cállate».
El agente deja de abordar gente, deja de agendarse tareas y deja de ofrecer nada. Pero las conversaciones que ya tiene abiertas las cierra bien.
Eso último es a propósito. Si ya le escribiste a alguien en nombre de tu negocio, desaparecer a mitad de la conversación hace más daño que no haberle escrito nunca — y el daño lo paga tu marca, no el agente.
Bloquear el objetivo
Lo mismo, pero para todos los agentes de ese objetivo a la vez. Nadie empieza nada nuevo dentro de él; lo abierto se termina.
Sirve para cuando el problema no es un agente sino la meta: te equivocaste de oferta, cambió el precio, o simplemente esta semana no toca.
Cortar una gestión
Cuando el problema es una persona en concreto. En Permisos, cada gestión abierta tiene su botón de cortar: ese agente deja de hablarle a esa persona y a nadie más.
Es la única de las cuatro que sí deja a alguien sin respuesta, y por eso está separada del resto.
Detener ya
Para en seco, y también corta las conversaciones abiertas. Aparece solo en agentes que hablan con gente de fuera, y pide confirmación.
Existe porque a veces hace falta: un precio mal puesto, un agente diciendo algo que no debía. En esos casos el daño de seguir es mayor que el de callarse de golpe. Pero no es lo que hace el botón normal, y por eso está aparte: nadie aprieta «Detener» pensando «abandona a doce personas».
Cómo se lo toma el agente
Un agente detenido lo sabe: sus órdenes le llegan en cada turno, con el motivo. Y no puede saltárselo aunque quiera — mientras esté frenado, el sistema le impide agendarse tareas nuevas.
Reanudar
Un agente detenido se reanuda cuando quieras, con sus mismos límites. Un objetivo bloqueado se reactiva cambiándole el estado, y con eso vuelven todos sus agentes: no hace falta acordarse de a quién habías parado.
Frenar también apaga los horarios
Cada agente aprobado trabaja con una tarea programada — su despertador. Detener a un agente apaga el suyo; pausar, bloquear o cancelar el objetivo apaga los de todo el equipo. Al reanudar vuelven solos, y solo los de quienes estaban aprobados y sin detener: reanudar no aprueba a nadie por la puerta de atrás.